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Cuarto día. 8 de mayo

Mirando las fotografías de antiguas pinturas occidentales, descubro algunas de paisajes pintadas por los holandeses hace aproximadamente doscientos años. Sin duda, es un tema que en esta época nos parece raro. En Japón, no obstante, hay pocas pinturas sobre personalidades, pero las pinturas de paisajes son extremadamente frecuentes, lo que en absoluto significa que haya habido pinturas de paisajes desde la antigüedad. Las hubo con Kose Kanaoka, y hasta que surgió la escuela Tosa, siendo a partir de entonces, cuando se comenzaron a pintar sobre todo hombres y Budas. Así se mantuvo el tema hasta la llegada de los monjes Zen desde China, y a partir de ahí, comenzaron los intercambios en materia de religión budista, pero también de pinturas importadas sobre montañas y aguas de estilo chino, que tuvieron mucho éxito en nuestro país.

En Japón, como su propio nombre indica, a menudo se pinta la extrema inmensidad de paisajes “de montañas (san) y aguas (sui)”. Pero en Europa, no se pintan paisajes tan desproporcionados y son más dados a representar todo más parcialmente. Así, son muchas las pinturas donde se reproducen, por ejemplo, tan solo grandes árboles; o incluso cuando pintan agua, lo hacen solo de una parte del río o del mar, y por ello no se puede llamar a estas obras “pinturas de las montañas y aguas (Sansui-ga)” como hacemos con las nuestras.

Cuando uno mira pinturas occidentales sobre el paisaje, se comprende que las más antiguas reproducen con mucha precisión el carácter majestuoso de los grandes árboles. Cuando pasamos a lo más reciente, no necesariamente se adhieren a la majestuosidad de los grandes árboles, sino más a menudo para representar la tierna frescura de los ligeros árboles comunes. De un sabor austero, hemos pasado a un sabor tierno, de un sabor pesado a un sabor ligero: tal es el movimiento general del mundo, y no solo en la pintura, sin duda, ni tampoco solo en Occidente.

En otras ocasiones, hablando de lo bello en la literatura, ocasionalmente he distinguido tres estilos: narrativo, lírico y descriptivo. Alguien entonces me atacó, diciendo que en Occidente el estilo narrativo y el estilo lírico existen, pero no el estilo descriptivo; y yo respondí, riendo, que entonces nosotros en eso no habíamos imitado a Occidente.

Allí, durante mucho tiempo, como apenas hay pinturas con poesías o sobre grandes paisajes, parece que los estudiosos no estaban interesados en la pintura paisajística, ni siquiera cuando debaten sobre estética. Sin duda esto es una equivocación originada por la estrechez de su conocimiento.

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Shiki hace referencia al significado de Japón entendido como una imagen grandiosa y de inmenso paisaje. El nombre Japón (Nippon/Nihon 日本, significado literal: «el origen del sol») tiene un origen chino: pinyin rì běn, Wade-Giles jih pen, el oriente, el lugar desde donde sale el sol. El carácter 日 es la evolución de un círculo con un punto central que representa al sol, y 本 representa la raíz de un árbol y también tiene el significado de origen. La expresión «país del sol naciente» hace referencia a esta etimología del nombre en japonés.

Kose Kanaoka fue un reconocido pintor de la corte, activo al comienzo de la era de Heian hasta el final del siglo IX (el Periodo Heian ,es el último periodo de la época clásica de la historia japonesa, entre los años 794 a 1185, en el que la capital era Kioto. Heian [平安, ‘Heian’?] significa “paz y tranquilidad” en japonés).

La Escuela Tosa fue una escuela de pintores activos de la Edad Media (principios del siglo XV, periodo Muromachi) hasta el final del período Edo (mediados del siglo XIX).

Sôtô, Rinzai y Ôbaku fueron las tres escuelas del budismo zen existentes en Japón. El monje Rinzai, después de un viaje a China, fundó la Escuela Zen Rinsai en 1168, de tendencia china. Más tarde, en 1223, fue Dógen quien fundó la escuela Zen de Sôtô.

Entre las pinturas importadas de china, tuvieron especial éxito en Japón las realizadas con la famosa tinta china, como por ejemplo las realizadas por Sesshu.

Parece que Shiki ya había hablado de los tres estilos: narrativo, lírico y descriptivo por primera vez en 1892 en un artículo titulado “¿Por qué aparecen algunas breves formas poéticas en nuestro país? (Wagakuni ni tanpen inbun no okorishi yuen o ron-zu). Tuvo alguna crítica a las que él contestaba riendo.

Tercer día. 7 de mayo

Como las peonías de Tokio a menudo provienen de plantas de Kamigata, parece que solo las peonías invernales hacen el camino de este a oeste. Además de las peonías, los recitales cantados al estilo Gidayú también llegan a la capital desde el oeste. Y los que se originan en Tokio son Tokiwazu o Kiyomoto. Al igual que las peonías son las más brillantes y más suntuosas de todas las flores, la Gidayú es, de todos estos estilos musicales, el más brillante y más imponente. ¿Les gustan más las cosas brillantes e imponentes en el arte en Occidente, y más la sobriedad en Tokio? En lo que respecta al haiku, Kyoto siempre ha tenido algo suntuoso e imponente, mientras que Edo a menudo está lleno de sutilezas. En los versos de Buson, uno encuentra todo el encanto de las peonías. Los de Rankó carecen de fuerza, pero también tienen su lado “tipo peonía”. Los versos de Baishitsu son vulgares, pero le recuerdan a uno a las “peonías de aguja de pino”. En la costa de Edo, sin embargo, los versos de Kikaku y Ransetsu, al igual que los de la escuela de Shirao, aunque no estén completamente desprovistos de brillo, todos tienen algo de la  sobriedad de las peonías de invierno.

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Kamigata, literalmente “Región de la Capital”, es como se conocía a la región de Kioto, ya que el emperador residía allí antes de la Restauración Meiji en 1868, cuando se estableció Tokio.

Edo era el nombre de la actual Tokio; y también un periodo histórico de Japón (periodo Tokugawa) que va desde el 24 de marzo de 1603 hasta el 3 de mayo de 1868.

En el teatro de marionetas (Joruri) había tres formas de “recitar cantando” que fueron creadas por Takemoto Gidayu (1651-1714) en Osaka a finales del siglo XVII, por Tokiwazu Mojitayú (1708-1781) a mediados de siglo XVIII en Edo, y por Kiyomoto Enjudayú (1777-1825), también en Edo, a principios del siglo XIX.

Shiki nombra a tres haijines del oeste de Japón: Yosa Buson (1716- 1783), reconocido pintor y originario de la provincia de Settsu, cerca de Osaka, Yakakuwa Ranko (1726-1798) y Sakurai (1769-1852 Baishitsu ), ambos de la provincia de Kanazawa, en el Mar de Japón.

La Portulaca oleracea, es conocida en el japonés de las peonías como “peonía de aguja de pino”. Se trata de una pequeña flor que florece en el verano (es kigo de verano) aunque no es, estrictamente hablando, una peonía.

Shiki nombra finalmente a tres haijines del este de Japón: Takarai Kikaku (1661- 1707), un nativo de la provincia de Omi, al este del lago Biwa, que se estableció en Edo y se convirtió en uno de los principales discípulos de Basho ; Ransetsu Hattori (1654-1707), natural de Edo, y que también sería uno de los principales discípulos de Basho; y Kaya Shirao (1738-1791), de la provincia de Shinano, que se estableció en Edo donde abrió su propia escuela.

La peonía, en China es un emblema y en 1903, la Dinastía Qing declaró la peonía como la flor nacional. En la cultura china siempre han sido asociadas a la belleza femenina y en Japón, es un símbolo de riqueza y prosperidad. Se trata de un tema muy recurrente entre los haijines japoneses. Aquí una buena muestra:

BUSON (1716-1784)

una hormiga de montaña

resalta con claridad

en la blanca peonía

 

¡qué deslumbrante

sobre el biombo dorado

la peonía!

 

me siento mal

tras cortar la peonía

esta tarde

 

o también…

 

después de cortar la peonía,

me sentí exhausto

aquella noche

 

se deshoja la peonía:

los pétalos en montoncitos

de dos y de tres

 

A punto de abrirse

deja ver un arco-iris,

la peonía

 

el pesado vagón

retumba: las peonías

se tambalean

 

caídas las flores

permanece la imagen

de las peonías

 

la peonía,

tal que un gato de plata

mariposa de oro

 

en silencio

antes de la llegada de los anfitriones      ligado al siguiente

las peonías

 

OSHIMA RYOTA (1718-1787)

Sin palabras la anfitriona,

el invitado

y el crisantemo blanco

 

AMANO TÔRIN (1638-1719)

peonías en flor:

para verlas, té chino

kimono pálido

 

BASHÔ (1644-1694)

Completamente mojadas,

inclinadas,

las peonías bajo la lluvia

 

MOKUDÔ (1666-1723)

el shamisen

suena desafinado:

¡la peonía!

 

KATO GYODAI (1732-1792)

flores oscuras:

toda la luna brilla

en la peonía

 

KAYA SHIRAO (1738-1791)

jardín oscuro:

en la noche no se mueve nada

la peonía

 

RYÔKAN (1758-1831)

brisa suave:

en mi sopa, de pronto

peonías blancas

 

KOBAYASHI ISSA (1763-1828)

así de grande

dice la niña abriendo los brazos

es la peonía

 

KIITSU (1856-1933)

peonías en flor:

parece que no existen

las demás flores

 

TAKAHAMA KYOSHI (1874 – 1959)

sobre una barca,

cruzando el lago,

la peonía

 

“blanca peonía”

decimos, pero es

algo rosada

 

corté las peonías,

ahora…

el jardín vacío

 

OGIWARA SEISENSUI (1884-1976)

pétalo a pétalo

se abre y se recompone

la peonía

 

IIDA DAKOTSU (1885-1962)

bajo la lluvia,

plegándose, los brotes

de peonía

 

MIZUHARA SHÛÔSHI (1892-1981)

anochecer:

cada peonía se funde

con la neblina

 

MASAOKA SHIKI (1867-1902)

en noche de luna clara

la blanca peonía

se deshace y cae

 

me gustaría morir

comiendo manzanas

mientras contemplo las peonías

 

el retoño de la peonía…

con la helada

retiembla

 

RYÛNOSUKE AKUTAGAWA (1892-1927)

corté la peonía:

tan apetecible pecado

se me perdona

Segundo día. 6 de mayo

Como nací miedoso, siempre odié cargar un rifle. Sin embargo, cuando estaba en el preparatorio para la universidad, hice ejercicios de tiro al blanco con un Mauser, pero aparte de esa ocasión nunca usé una pistola, ni siquiera en la sala de tiro; y, la simple vista de una persona que lleva una pistola, me produce una desagradable sensación de peligro, de modo que nunca tuve la idea de ir a la caza por placer, aunque me lo aconsejaban insistentemente. ¿Fue el año pasado? Me enteré de que un tal Iwasaki había matado sin querer a un amigo suyo, un estudiante. Me pareció insoportable, a pesar de que era alguien completamente desconocido para mí. Después de esto, a petición legítima del padre de la víctima, la familia Iwasaki encontró una solución honorable de resarcir el mal hecho: se elaboró un compromiso escrito de familia según el cual, en lo sucesivo, ninguno de sus miembros cazará. Es un resultado positivo, pero desde este episodio he llegado a sentir una creciente ansiedad por la caza en general.

Sin embargo, en los últimos tiempos, a medida que mi idiotez crece, me he vuelto incapaz de razonar ciertos textos y, por último, nada me regocija ni me distrae tanto como las historias de caza que se publican en los periódicos. Según un cierto monje budista, no hay nada tan cruel como la caza: matar por sorpresa, desde atrás, un pájaro y la alegría de su canto, sería exactamente como derribar a un hombre que se regocija por componer la estrofa inicial de un poema encadenado, nada es más espantoso. No hay nada malo en ello, y aunque desde el punto de vista del pájaro el acto es ciertamente abominable, la gente común, cuando caza, se siente verdaderamente inocente y digna de simpatía; y es por eso que prefiero escuchar sus historias de caza en lugar de historias de política o economía: son más entretenidas.

Además, la caza se practica en el campo, y por este mismo hecho las historias de caza están a menudo cargadas de sabor. Los buenos disparadores, en particular, no se jactan de multiplicar innecesariamente las capturas matando gorriones o gallinas, se regocijan más bien por descubrir caminos. Desafortunadamente, son muchos los que no son conscientes de la belleza, y cuando se presta oído a sus historias, son en su mayoría insípidas, lo cual es una vergüenza. Las historias de caza, como digo, hablan de paseos por el campo, y por supuesto, no es cuando cuentan cómo se matan las aves lo que nos interesa, sino cuando recrean lo que hay a los lados. Sin embargo, son raros los narradores que saben cómo seducirnos así. Recientemente en la revista El Amigo de la caza (Ryóyu), se contaban las cacerías del profesor Iijima en Alemania. Como la narración era muy detallada, resultó mucho más interesante que de costumbre. Iijima, por ejemplo, explicaba que cuando él fue a cazar a la reserva del embajador Inoue, cada uno trajo de casa una comida japonesa, que luego tomaban con sake Masamune y les llevaba a enseñar japonés a un cazador alemán que les acompañaba. Así, en el artículo, encontramos pasajes como éste:

“Luego, en el interior, durante las comidas, por ejemplo, le enseñé a responder ¡hei! cuando golpeaba mis manos. Pero el paisano me contestaba ¡hi! con acento extranjero. Es un fragmento de la vida diaria en verdad divertido, hasta el punto de partirse uno de risa”.

De hecho, es muy divertido de leer. Me gustaría que todas las historias de caza se contaran como esta. ¡Qué estoy diciendo! me gustaría incluso que entraran en más detalles. Así la caza, incluso podría escapar a la crueldad.

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Componer la estrofa inicial (hokku), de un poema encadenado (renga), era en Japón todo un honor entre los poetas, por ello el monje budista presenta la desgarradora imagen y compara cazar un pájaro de gozoso canto con abatir a alguien que acaba de componerlo (esta anécdota, será de nuevo retomada por Shiki en la entrada 55).

El profesor Iijima al que se refiere, es Iijima Isao (1861-1921), prestigioso ornitólogo japonés. Igualmente cuando habla de Inoue, se refiere al Sr. Inoue Katsunoshin (1861 – 1929) embajador de Japón en Alemania por aquél entonces.

El sake Masamune aún perdura y es de los más antiguos de Japón: la marca se fundó en 1659.

Primer día. 5 de mayo

La cama de un enfermo de seis pies de largo: aquí está todo mi mundo. Y, aun así, este catre de seis pies de largo es todavía demasiado grande para mí. Aunque a veces puedo extender la mano, no sin gran dificultad, y tocar las esteras, no hay manera de que pueda extender mis piernas fuera del colchón y que mi cuerpo se relaje. En los peores momentos, me asaltan dolores extremos, y a veces no puedo moverme en absoluto, ni siquiera una pulgada. Dolor, tormento, gritos, analgésicos: buscar tímidamente un sentido a la vida en el camino de la muerte y desear con avidez un poco de paz, ¡menuda broma!

Y sin embargo, cuando uno está vivo, hay cosas que necesariamente tiene que decir. En todo el día, no veo más que periódicos y revistas, y a menudo, el dolor me impide incluso leerlos. No obstante, solo tengo que avanzar unas cuantas líneas para encolerizarme, salvo a veces, excepcionalmente, que me llevo una alegría inexplicable que me permite olvidar el sufrimiento de la enfermedad. A modo de introducción, estos son, mis queridos amigos, los sentimientos de estar postrado en cama todo el tiempo, además del hecho de que, desde hace 6 años, tengo mayor ignorancia de las cosas de este mundo.

En la parte occidental de la provincia de Tosa, hay una pequeña isla llamada Kashiwa-jima, con un pueblo de pescadores donde se ven unas doscientas luces y una escuela de oficios relacionados con el mar. El aula es de cuarenta metros cuadrados, la oficina de cinco (sirve también como dormitorio del director) y los laboratorios tienen dieciocho o diecinueve. Los gastos de funcionamiento son cuatrocientos veinte yenes, el costo del equipo es de veintidós yenes, y para las pequeñas cosas se tienen diecisiete yenes. Hay sesenta y cinco alumnos, el salario mensual del director es de veinte yenes, y parece que no lo han ascendido durante los últimos cuatro años. Además, los alumnos se benefician de su trabajo y, con cinco centavos de materia prima, fabrican conservas que valen veinte. Por una red fabricada con sus manos, ganaban ochenta centavos. Ellos están obligados a colocar sus ganancias en una cuenta de ahorros postal, de la que no tienen derecho a retirarlos, excepto para el viaje anual de la escuela.

Este pequeño establecimiento parece haber llegado a ser muy famoso entre la gente del oficio, pero es desconocido para el resto de la gente en general. Al enterarme de su existencia, una alegría tan profunda me ha invadido que se me han saltado las lágrimas. Si es que no es posible hacer bullir la olla del Estado, qué alegría al menos entrar en esta escuela de formación para los oficios del mar, filetear los bonitos, poner los calamares al sol, fabricar redes y trabajar bajo la dirección de un gerente como este.

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El pie es una medida de longitud con diferente valor según época y región. En Japón, se conoce como shaku, y en la actualidad se valora en 30,3 cms. Seis pies (seis shakus, como en el título de la obra) equivalen a un ken. El ken (間) viene a suponer por tanto una longitud de 6 x 30,3 = 181,8 cms., lo que el maestro consideraba pues que aproximadamente medía su catre.

Shiki, con 22 años (1889) comenzó a presentar esputos con sangre (por una incipiente tuberculosis pulmonar). No fue hasta su regreso del conflicto chino-japonés, en 1895, que empezó un serio agravamiento del proceso, alcanzando las lesiones a sus huesos (tuberculosis ósea), por lo que en lo sucesivo debió de permanecer casi constantemente encamado.

Tosa pertenecía a la región de Shikoku. Matsuyama, donde nació Shiki, es la ciudad más poblada de la isla de Shikoku. Por ello, fue elegido como lugar para proclamar la conocida Declaración de Matsuyama sobre la apertura del haiku al resto del mundo.

Shiki siempre anduvo preocupado por la justicia social, siendo un revolucionario en la literatura, pero también socialmente. En su juventud formó parte del “Movimiento por la Libertad y los Derechos del Pueblo”.

Si bien la economía de Japón creció después de la victoria en la guerra chino-japonesa de 1894-1895, finalmente se acabaron por encarecer los préstamos, las importaciones de materias primas y los productos de consumo básico, por lo que había una gran polémica sobre la gestión del gobierno. Encontrar humildes rincones de buena gestión, era un gozo para cualquier japonés.

000.- PUBLICAMOS LA OBRA DE SHIKI: “UNA CAMA DE ENFERMO DE 6 PIES DE LARGO”

A PARTIR DEL 14 DE OCTUBRE

Hoy se celebra el 150 aniversario del nacimiento de Masaoka Shiki, promotor del haiku moderno, escritor, periodista y crítico literario a quien el haiku debe, entre otras muchas cosas, su nombre definitivo.

En las fuentes podemos observar dos fechas de su nacimiento: 17 de septiembre y 14 de octubre. ¿Por qué? Shiki nació el 17 de septiembre del año 3 de Keiô. Sin embargo, según el calendario gregoriano, el occidental, fue el 14 de octubre de 1867, y por eso esta fecha es la que encaja en nuestro calendario.

Conocido como escritor de haikus, Shiki practicó igualmente otros géneros. Ya en la escuela, escribió el ensayo Yoken Setsu (los perros de occidente), explicando la poco utilidad de los perros japoneses frente a la de los occidentales.

A pesar de que el haiku estaba en decadencia, sólo un año después de su llegada a Tokio en 1883, Shiki comenzó a escribirlos. En 1891, cuando tenía 24 años, en una caminata de 3 días cerca de Musashino, rodeado de arrozales y bosques, reflexionó sobre que el juego de palabras no bastaba para expresar la verdad y que se debería escribir sobre las cosas tal como son: habló entonces del Sashei o “bosquejo de la realidad” en el haiku. En 1892, publicó un trabajo seriado abogando por la reforma haiku, Dassai Shooku Haiwa (Conversaciones sobre Haiku en el refugio de la nutria). Le valió el puesto de editor de haiku en dicho periódico. En 1895 empezó a publicar las series Haikai Taiyō (Haikai para principiantes) y Meiji Nijūkunen no Haikukai (El Haiku Mundial, 1896), elogiando a Kyoshi y Hekigotō, sus discípulos. Un año después, con manifiesta admiración por la obra del maestro, escribirá Haijin Buson (1897), abordando seguidamente la reforma de la tanka en Utayomi ni Atauru Sho (Cartas a un Escritor de Tanka, 1898).

Obligado a permanecer encamado por su enfermedad, pasó algo más de un año escribiendo en el lecho las que serían sus tres últimas obras: Bokuju Itteki (Una gota de tinta, 1901), Gyōga Manroku (Notas extraviadas recostado sobre mi espalda, 1902), y Byōshō Rokushaku (Una cama de seis pies de largo, 1902).

Para homenajearlo, El Rincón del Haiku pretende dar a conocer una parte de su obra, poco divulgada en la lengua castellana. Con la limitación de que la traducción no se ha hecho directamente del japonés, pero estimando su interés por la falta de escritos de Shiki, publicaremos en la Nueva Revista “Una cama de seis pies de largo”, el diario que Shiki escribe desde el 5 del mes de mayo hasta dos días antes de morir, el 17 de septiembre de 1902. Tal cual lo hiciera el maestro, publicaremos por entregas, honrando así el ánimo con el que se sucedían sus palabras en aquellos días cercanos al final.

FUENTES

Beichman-Yamamoto, J. Masaoka Shiki: His Life and Works. Cheng & Tsui. 2002. (Orig. Boston : Twayne Publishers, 1982).

Blyth RH. Haïku. Vol. 1: La culture orientale (Trad. Daniel PY). Ed. Unicité, 2017 (1949)

Blyth RH. Haiku. Vol. 2: Spring. Vol. 3: Summer-Autumn. Vol. 4: Autumn-Winter. The Hokuseido Press. 1949–1952

Blyth RH. A History of Haiku. Vol.1: From the Beginnings up to Issa. Vol. 2: From Issa up to the Present.The Hokuseido Press. 1963-1964.

Keene D et al. (eds.) A good selection of Shiki’s poetry, criticism, and diaries, with sorne notes, and a valuable essay (Kaisetsu ) on all three authors. Chuo Koronsha, 1967.

Keene D. The Winter Sun Shines in: A Life of Masaoka Shiki. Columbia University Press. 2013

Ryu Yotsuya. History of Haiku: 10 haikuists and their Works. 2006.

Rodríguez JB (ed.). Treinta y cinco haikus comentados por R. H. Blyth. Hojas en la Acera 35:2, pág. 18-31. 2017

Rodríguez JB (ed.) Los 3 últimos haikus de Shiki. Hojas en la Acera 35:2, pág. 31-32. 2017

Rodríguez J. (ed.) Cien haikus de Shiki. Ed. Hiperión. 1996.

Rodríguez-Izquierdo F. El Haiku japonés. Historia y traducción. Hiperión, 1994.

Shiki M. Le mangeur de kakis qui aime les haïkus (trad. Cheng Wing Fun et Hervé Collet). Ed. Moundarren, 1992.

Shiki M. Un lit de malade six pieds de long (Trad. Lozerand E.). Les belles lettres, 2016.

 

Presentación

                

Izquierda. En mi catre. Autorretrato de Shiki.                                                    Derecha: Shiki sobre su cama de enfermo. Haiga con acuarela de Nakamura Fusetsu y poema de Tsuchiya Bunmei

 

“UNA CAMA DE ENFERMO DE 6 PIES DE LARGO”

La obra de Shiki, va mucho más allá de sus haikus. Fue promotor del haiku moderno, escritor, periodista y crítico literario a quien el haiku debe, entre otras muchas cosas, su nombre definitivo.

Aunque sus escritos son numerosos, poco se conoce de ellos en castellano. Así, para celebrar el 150 aniversario de su nacimiento, El Rincón del Haiku se propone publicar seriadamente a partir de hoy mismo, la traducción de la que sería su última obra: “UNA CAMA DE ENFERMO DE 6 PIES DE LARGO”. Supone, un diario de 127 entradas, las que van del 5 de mayo al 17 de septiembre, dos días antes de fallecer. Son unos relatos duros, frecuentemente cargados de dolor, pero también a veces de anécdotas y humor, que nos hacen conocer a Shiki del puño y letra de Shiki. El maestro, en sus momentos más críticos, se abre al mundo.

Elías (AGHA)